12 nov. 2011


En Medina-Sidonia, al pie de una ladera, se encuentra una de las joyas más valiosas del patrimonio histórico-artístico español: la Ermita de los Santos Mártires. Es la más antigua de Andalucía, y se encuentra enmarcada en un magnífico complejo monumental.


La Ermita tiene -entre otras muchas- dos particularidades destacables que hacen de ella un lugar único en el mundo y con un encanto especial: es, probablemente, la primera iglesia cristiana en España; y actualmente vive en la Ermita y cuida de ella D. Carlos García de Paredes, Ermitaño consagrado por el Obispo D. Antonio Ceballos, quien -con sus conocimientos técnicos (trabajó durante muchos años como arquitecto) y su formación religiosa- contribuye a que una visita guiada por la Ermita sea un momento inolvidable del paso por nuestra ciudad de Medina Sidonia.

Breve reseña histórica

Fue construida sobre la base de anteriores materiales y edificaciones, en concreto una villa romana, de la que formaría parte el torreón que le sirve como sacristía, y una edificación posterior de epoca visigótica del siglo VII.

Con la llegada de los árabes, la Iglesia Asidonense se retiró con sus vasos sagrados a esta ermita para celebrar los oficios divinos. Con la llegada de los Reyes de Castilla se amplió, formándose tres naves y pasando a ser el antiguo altar la actual sacristía.

En la piedra del dintel que da paso a la segunda sacristía aparece el nombre del patricio Lepero, que donó la villa para la construcción del templo cristiano que fue consagrado por el Obispo asidonense Pimenio el seis de diciembre del año 630. En el cipo o pedestal romano conmemorativo donde aparece esta fecha se incluye también una lista de mártires romanos cuyas reliquias se depositaron también aquí.

En el interior, la iglesia tiene tres naves separadas por columnas de diferentes épocas y estilos sobre las que descansan arcos de ladrillo peraltados, y se cubre con un interesante artesonado de madera con tirantes.

El torreón cuenta con dos cuerpos adosados en ángulo: el primero realizado con sillares y técnica romana, y el segundo, más alto, ejecutado con sillarejo y rematado por un almenado árabe.

La variedad de las columnas y capiteles correspondería a un peristilo romano y las propiamente visigodas y el artesonado, de carácter mudéjar, a otras épocas posteriores.

En el altar mayor se venera a la Virgen de Loreto, imagen traída desde Italia por el ermitaño Juan de Viera en el año 1666.

Esta Ermita cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y así fue publicado en el BOE en el año 1985.

Los orígenes

El siglo II de la era cristiana fue la época de esplendor de la dominación romana en la provincia Bética de la Hispania romana. Es el siglo de los emperadores Trajano y Adriano, hispanos, oriundos de Itálica, hoy Santiponce (Sevilla). Ambos elevaron a su región a un alto grado de prosperidad. En este siglo se multiplicaron las villas romanas en la región Bética.

En esta época se construyó en Medina (donde hoy se sitúa la Ermita) una villa rural, del tipo denominado “terra dominicata”, que podría traducirse como “las tierras del señor”, o del señorío, y de la cual era elemento importante la torre vigía, con fines de vigilancia, desde la cual su propietario podía vigilar sus dominios, que generalmente eran decenas de hectáreas. Por razones de seguridad se accedía a ella por el interior de la vivienda.

Otro elemento importante en las villas romanas era el peristillo, a modo de patio columnado. Era símbolo de riqueza y suntuosidad.

Es el gran patio interior de una casa o edificio público, que se encuentra rodeado por un pórtico de columnas, y adornado por parterres y fuentes. Alrededor del peristilo se encontraban emplazadas las dependencias más importantes de la residencia: la exedra, el comedor o triclinio, y las otras habitaciones o alae. Se diferencia del atrio, el otro patio interior propio de las casas romanas, por ser de mayor tamaño encontrarse más alejado de la entrada y por destinarse a funciones de recepción social y recreo. En tanto, el atrio, ubicado junto a la entrada y el vestíbulo, hacía las veces de espacio de distribución entre las estancias.

Se conservan en la Ermita de los Santos Mártires de Medina numerosos restos de basamentos, trozos de fustes de columnas y capiteles de diversos órdenes, especialmente jónicos y corintios.

Un tercer elemento importante era el oecus, o salón de la vivienda, que posteriormente, ya en los siglos IV y V se utilizaría como oratorio, dando origen a las primeras iglesias del periodo paleocristiano, como continuación de las primitivas “domus ecclesiae” de los primeros tiempos cristianos.

En el siglo IV (años 390-395 d. C.) se establece en la villa romana Paulino de Nola con los Ermitaños de San Agustín de Hipona, que utiliza el oecus de la vivienda como oratorio.

Funda también Paulino la Ermita de San Ambrosio en Los Caños de Meca, entre Vejer y Barbate, y la de San Paulo o Paulino en Barbate.

la Iglesia Mayor de Barbate es la Parroquia de San Paulino de Nola, donde se venera la imagen del santo, y Paulino de Nola es el Patrono del pueblo. No es sólo una curiosidad. Es el recuerdo de su paso por aquellas tierras.

Estas fundaciones están recogidas por el fraile agustino Fray Pedro del Campo, en su libro Historia general de los ermitaños, editado en Barcelona en 1640.

Hacia el año 410, diversos pueblos bárbaros invaden la Hispania romana y se establecen en la provincia Bética los vándalos y los silingos que arrasaron todo allí por donde pasaban. A ellos se les atribuye el martirio de estos ermitaños.

El historiador Francisco Martínez y Delgado, en su libro Historia de la ciudad de Medina Sidonia, (p. 167), así lo testimonia: “Es verosimil pasasen algunos con San Paulino a Medina Sidonia, distante solo cuatro leguas; y extramuros de ella al pie de su falda fundaron una iglesia a la parte del sur que se llamó y aún se nombra “de los Santos Mártires”, porque a pocos años de la fundación y predicación de dichos religiosos padecieron todos martirio y sus cuerpos fueron llevados por los católicos a la Iglesia de San Ambrosio (Caños de Meca) donde les dieron sepultura: y en el año 1526, al parecer fueron enviados los cuerpos del Santo Paulo y del Beato Felix con las reliquias de otros sus compañeros, por el vicario o cura de Vejer al Nuncio de S.S. quien los dirigió a Roma. Estos mártires son conocidos con el nombre de “los Santos Mártires de Medina Sidonia”.

Una fecha clave en la historia de la Ermita

Una piedra fundacional que se conserva en el templo es una antigua ara-cipo romano, considerada como antiquísimo monumento paleocristiano de transición al mundo visigodo, certifica en inscripción epigráfica la fundación de esta basílica visigoda, bendecida por el Obispo Pimenio el año segundo de su pontificado: 16 de diciembre del año 630.

El propio Martínez Delgado, en la obra ya citada (p. 168) explica que “esta iglesia (se refiere a la agustiniana de Paulino de Nola) fue reedificada dos siglos después por un devoto hombre llamado Lepero, y dedicada a Dios por Pimenio, Obispo de esta ciudad, en el año segundo de su pontificado, que fue el de 630 de Jc”.

También el historiador Salazar de Mendoza en su libro Monarquía de España, atribuye la obra de esta iglesia al Rey godo Suintila, allá por el año 623. Al parecer no debió quedar concluida y su terminación se debió, según nos cuenta Martínez Delgado, hacia el año 630.

La atribución de su terminación al devoto Lepero se deduce de un texto epigráfico escrito en un dintel de piedra colocado sobre el vano que une las habitaciones del cuerpo mudéjar y la sacristía actual. En dicho dintel se puede leer la inscripción siguiente:

Llepero Re Vomit Sed Sacr(v).

La época árabe

Los árabes, con Muza al frente, conquistan Medina y establecen en ella su Cora o capital de la provincia.

Martínez Delgado recoge en su obra (p. 62) estos acontecimientos: “Asimismo, permitió Muza a sus moradores el uso de la religión cristiana, como lo practicaba comúnmente con los demás pueblos que conquistaba”.

Parece ser que en esta época hubo en Medina tolerancia hacia la práctica de la religión cristiana. Así lo explica Martínez Delgado: “A la entrada de los árabes en España existía dicha iglesia de los Santos Mártires, y según asegura el hermano Juan de Viera en su manuscrito que escribió de noticias de esta ermita, los canónigos o presbíteros de la Iglesia asidonense, en virtud de los pactos con Muza, se retiraron con los vasos sagrados a esta ermita para celebrar los oficios divinos” (p. 171).

Los historiadores coinciden en afirmar que durante la dominación árabe, estos dejaban libertad a los cristianos para practicar la religión y pactaban con ellos el libre uso de sus iglesias.

El Califato de Córdoba. Siglo IX

En el año 929 se establece en Córdoba el Califato que lleva su nombre, y el Califa Abderramán III ordena la desaparición de la ermita visigoda y manda construir en su lugar una ermita de barrio ubicada donde hoy se encuentra el templo mudéjar, y orientada su cabecera hacia la torre-vigía, rehabilitando su construcción y transformándola en el alminar de mezquita, desde donde el almuecín o almuédano llamaría cinco veces al día a la oración a los fieles musulmanes.

La conquista de Medina Sidonia por el Rey Alfonso X el Sabio. Siglo XIII

Dada la importancia militar que desde un punto de vista estratégico tenía este conjunto monumental para la defensa militar de Medina Sidonia, el Rey Alfonso X el Sabio ordena la transformación de este lugar en un baluarte defensivo militar y acomete reformas como:

a)    Rehabilitación de la torre y construcción del almenado.
b)   Construcción de cuatro aspilleras-saeteras (una por fachada).
c)    Construcción de una balconera sobre ménsulas.
d)   Apertura de un vano de iluminación para la habitación cimera.
e)    Transformación de la habitación contigua a la torre y que servía de acceso a la misma en un baluarte defensivo, forrando su pared exterior con un muro de manpostería de 1,30 metros de espesor.



La construcción del templo mudéjar. Siglo XIV

Una vez restaurada la torre y reconstruido el cuerpo o módulo mudéjar, tiene lugar la construcción del templo actual sobre la antigua mezquita de barrio. Dicha construcción debió realizarse a lo largo del siglo XIV, prolongándose durante el primer cuarto del siglo XV.

El templo, de estilo mudéjar es de planta rectangular, casi cuadrada, de 12,80 metros de longitud y de 11,30 metros de altitud.  Tiene tres naves. La nave central es un poco más alta que las laterales.

La estructura central está constituida por dos arcadas, de tres arcos cada una, hechos con ladrillo visto y enmarcados en alfiz, característico de la arquitectura mudéjar.

La estructura perimetral está constituida por potentes muros de mampostería de piedra y mortero de cal y arena, con potentísimos contrafuertes, tanto interiores como exteriores.

Al templo descrito se le añade el camarín de la Virgen localizado en la cabecera de la nave central del templo, constituyendo el ábside del mismo. Al pié del templo se le añade una nueva crujía paralela a toda la latitud del templo, en el centro de la cual se sitúa la entrada principal de la basílica, precedida de un atrio o nártex característicos de las basílicas paleocristianas.

Siglos XV, XVI y XVII

A lo largo de estos tres siglos, la Ermita de los Santos Mártires fue conocida también con el nombre de Ermita de Santiago del Camino. Esta denominación, tal vez, se deba a la influencia que pudo tener una leyenda que cuenta la aparición del Apóstol Santiago en una batalla ocurrida en las proximidades de la Ermita entre los ejércitos cristianos y árabes, naturalmente con motivo de la defensa de las huestes cristianas. Por este acontecimiento, el Apóstol Santiago fue nombrado Patrón de Medina Sidonia.

Utilizar el término “del Camino” se debía a que la Ermita está ubicada al borde del camino que unía las dos bahías de la provincia: la de Cádiz y la de Algeciras, conocido dicho camino con el nombre de “Cañada Real de Algeciras”. Como quiera que este templo ha dependido siempre jurídicamente de la Parroquia de Santiago Apóstol de la ciudad de Medina, fue por lo que se le añadió el nombre de Ermita de Santiago del Camino, para distinguir un templo de otro.

No hay constancia de que este templo perteneciera a la Orden Militar de Santiago, como quizás podría dejar entrever la presencia de su símbolo (la cruz de la Orden) en las puertas laterales del presbiterio y en frente del altar.


Los Ermitaños de Juan de Viera. Siglo XVII

A principios del siglo XVII se establece en esta Ermita de los Santos Mártires una congregación de ermitaños, que aunque sin regla ni constituciones, hacía vida devota y retirada y de la que Juan de Viera era su Hermano Mayor, teniendo por compañeros a Lucas Cobo, Juan Caballero y Manuel Francisco, todos ellos Alféreces del Tercio Viejo de la Armada Real, según consta en documentos públicos legítimos publicados por el historiador Martínez Delgado.

En la indumentaria típica de estos ermitaños resaltaban el hábito y las barbas. A ellos les sucedieron los santeros, ya sin hábito secular.

El Hermano Juan de Viera, fue en peregrinación a Roma y a su regreso trajo una imagen de Nuestra Señora de Loreto. Llegó con ella a Medina el día 2 de febrero de 1666. Fundó en 1669 la Cofradía de Nuestra Señora de Loreto, agregada a la venerable Archicofradía y Hospital de San Juan de Letrán. La imagen fue bendecida y expuesta a la veneración de los fieles el 24 de febrero de 1675.

Siglo XVIII
La Ermita fue lugar de alojamiento, refugio y descanso de los Generales del Ejército Español que se dirigieron a Gibraltar para defender y recuperar la plaza.

En 1704, los ingleses conquistan la plaza de Gibraltar, que con el tratado de Utrech (1713) confirman dicha conquistan. España intentaría reconquistar militarmente dicha plaza en 1727, 1779 y 1783. En todas estas ocasiones la Ermita de los Santos Mártires sirvió de alojamiento para los oficiales del Ejército empeñados en esta fracasada empresa.


Duque de Crillón
En 18 de junio de 1782 pasó por la Ermita  el Duque de Crillón y de Mahón, Capitán General de los Ejércitos de España, que acababa de tomar a los ingleses el castillo de Mahón, y se dirigía a San Roque a mandar el sitio de Gibraltar, principiado dos años antes. Le acompañaban los Príncipes de Maserano y Nasau con varios oficiales.

También acudieron a ver el sitio de Gibraltar SS.AA.RR. el Conde de Artois, hermano de Luís XVI, Rey de Francia, y el Duque de Borbón. Más de un mes estuvieron en el sitio, y para llegar a Cádiz, pasaron por la Ermita de los Santos Mártires.

El 16 de octubre de 1782, llegó de incógnito, con menos comitiva, el Duque de Borbón, con el título de Conde Manmartín.


D. Carlos García de Paredes
El Guardián de la Ermita de los Santos Mártires de Medina Sidonia es D. Carlos García de Paredes Núñez de Prado, Ermitaño de la Diócesis de Cádiz y Ceuta.

Carlos es autor de un libro publicado sobre la Ermita, del que hemos extraído el texto que -con su permiso- aquí recogemos.